Tarde fría en San Pedro, una más en esta serie de jornadas en las que el helado viento envuelve la barranca, y con ello, los cuerpos de los corajudos simpatizantes de rugby. Aún así, la convocatoria se acrecienta; los locales colman la cabecera, construyen una especie de platea (de acentuado tono familiar) repleta de gente sobre un lateral, mientras los más allegados al juego, rodean al banco de suplentes. De este modo, la escena previa está constituida, a la espera de la salida del equipo. Equipo, dicho sea de paso, que genera merecidas expectativas: juega bien, es a la vez potente y veloz, combina fortaleza-peso con capacidad de definición a la carrera, muestra valoradas destrezas individuales, etc.
Comienzo de partido parejo, con imprecisiones de ambos lados, San Pedro, procurando ganar confianza a través del scrum (formación que suele generarle satisfacciones). Zarate, en cambio, evidenciando algunos movimientos interesantes en la otra formación fija (paradójicamente fija, ya que la movilidad de sus integrantes suele otorgar valiosos dividendos al equipo en cuestión). Virtudes, que no llegaban a compensar los desajustes generales, en un pasaje del match, más disputado que jugado.
La visita proponía, line (arrojado por el medio scrum) a la cola, tapping, recepción del ocho (para intentar hacer la primera puntada) y corrida hacia el centro de la cancha, donde terminaban las incursiones ante el duro tacle local (cumplidor Bertola, descollante Cajide). A su vez, los biguá, también calentaban motores, con las recurrentes arremetidas de su hooker Arévalo (¡hubo una jugada en la que participó dos veces!, ganando metros con sus embestidas) y del centro Cajide (un auténtico crack: sólido en defensa, con destrezas para el cambio de paso y siempre decidido a ganar la línea de ventaja). Aunque, a diferencia de otros encuentros, confundía velocidad con vértigo, generando infracciones en zona de ataque, espacialmente en los rucks.
Los errores generales de ambos lados, seguían transformándose en penales, al punto que, promediando la etapa inicial, el árbitro paró el juego y avisó a los capitanes que, comenzaría a amonestar a los infractores. Así fue como un instante después, vieron la tarjeta amarilla Clementín (del local) y Montero (el capitán de la visita). Al respecto, cabe destacar que, el foco de las faltas se concentraba en los rucks (tirarse de cabeza, ingresar por el costado, etc.) y en reiterados offsides de sendas líneas, al intentar marcar las salidas de los reagrupamientos.
Los ansiados aciertos llegaron sobre la media hora de juego; scrum en zona defensiva para Zárate, claro empuje de San Pedro, ganancia de penal, nuevo scrum (destacable, aquí, la tarea del capitán Butti, quién con su conjunción de fortaleza y técnica, obligaba al pilar izquierdo rival, a formar casi en 45 grados.) levantada del octavo Comesaña y aterrizaje en el ingoal. Conversión mediante
El primer tiempo culminó con la insistencia de Zárate por el centro de la cancha y la férrea defensa del local.
Al inicio del complemento, un penal (sancionado porque un jugador de la visita, se dispuso a jugar un penal propio, delante de la línea marcada por el árbitro) del apertura Corvalán, aumentó la diferencia para los biguás. El local comenzaba a ganar en solidez; tacleadores y seguros en el juego aéreo sus alas, criterioso el diez para utilizar el pie, veloz y escurridizo Pescader, superlativos Arévalo y Cajide. Pero Zárate, también aportaba lo suyo, hasta generar una situación particular: cinco penales continuados en franca situación ofensiva, enérgico reclamo (ciertamente justo, auque en forma equivocada) de otorgamiento de try penal y decisión del juez de cambiar el fallo. A partir de aquí, la visita, tocado en su amor propio, decidió atacar con mayor énfasis, alcanzando su try por intermedio de un segunda línea, luego de una jugada fabricada con buen control de pelota. El partido se ponía 17-10, producto de la conversión de Guerrero.
Los minutos finales se disputaron en un clima de evidente nerviosismo, que se generaba, tanto afuera como adentro del campo de juego. Bajo este ambiente, San Pedro robó un scrum, moviendo la pelota hacia la izquierda y definiendo en la otra punta a partir del quiebre de cintura de Cajide. 24-10. Contesto rápidamente Zárate, ganando un try penal (esta vez, sí) gracias a un ataque profundo, manejado con buen control de pelota, respondido por la defensa local (en este momento con catorce jugadores) con repetidas infracciones. Jugada que confirmó el definitivo
San Pedro ha ganado encuentros, jugando en muy buen nivel (contra Retiro y Hebraica, por caso) esta vez, sin encontrar la habitual consistencia, demostró que, si es necesario también puede ganar trabajando arduamente el partido.
Por
Mariano Acuña
mmac_04@yahoo.com.ar
Grande Bigua!!!! No fue de los mejores partidos, pero se gano con HUEVOS!!!!!!!!!!! A seguir así.....
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